¿El coaching debería existir?

Seguramente si han leído mi blog, podrán darse cuenta que hace mucho no público, he tenido conflictos con está bella profesión que me ha gustado y he decidido en convertirme en un aprendiz continuo.

He chocado con conceptos que a mi parecer son ciertos de influenciadores como Diego Ruzzarin, en el que menciona que los coaches son unos “estafadores” (Sacando de este grupo a los coaches deportivos) y en parte sentía que tiene algo de razón.

No me mal entiendan, hay coaches muy destacados que hacen una labor increíble y de está lista podemos también sacar a los coaches deportivos.

Este escrito va dirigido a la nueva ola que intentan ser como unos motivadores que procuran decirle a otros cómo vivir la vida.

También al otro bando que es con el que me identifico y que se basa en esas conversaciones de poder al mejor estilo aristotélico, basada en preguntas que buscan una generación de conciencia.

Parto de la idea o concepto de Ruzzarin que estas referencias que hago del motivador y del aristotélico, son formas de relacionarse que honestamente deberías poder hacerlo con tus amigos.

Tus amigos deberían ser tus más grandes motivadores, deberían ser capaces de hacerte preguntas que te hagan explotar la cabeza, que te lleven a crear cosas en tu vida a un siguiente nivel.

Aunque estoy de acuerdo con la premisa de Diego Ruzzarin, por otro lado la gran mayoría de personas que conozco difícilmente tienen relaciones que lleguen a ese nivel de transparencia.

Inclusive cuando empecé a estudiar todo este rollo, lo converse con mis amigos y siempre está el ego y el “guardar las apariencias” que no te deja ser transparente para que aparezca el motivador o el aristotélico.

Bueno el motivador si puede aparecer y muchas veces, dependiendo del amigo te puede hasta ayudar en la consecución de tus metas.

¿Por qué el motivador si me parece algo estafador?

Contar lo que siento me ha ayudado a desenredar muchas cosas en mi cabeza que me tenían bloqueado y muy probablemente porque está opinión pueda ser muy popular en muchos sectores y muy impopular en otros.

Recuerdo en un momento de mi vida que emprendí con mis mejores amigos, en algún momento nos estancamos y cada uno tomó su rumbo.

Sin embargo uno de ellos me motivó y me ayudó a iniciar un nuevo camino como editor de videos, que luego me llevó al marketing y eso al coaching, herramienta que me llevó a cuestionarme muchas cosas de mi vida.

Todo eso sin necesidad de pagar un evento en el que se emiten juicios de las personas sin tener contextos completos y hasta me atrevería a decir que guiando de forma precipitada a los asistentes de los mismos.

Lo mejor del caso es que con el tiempo, se la devolví a mi mejor amigo después de un tiempo y hoy en día él está en una posición que admiro mucho.

No hubo declaraciones de poder, solo hubo una consecuencia de decisiones, acompañada de la motivación y ayuda de un amigo.

¿Por qué la otra mirada del coaching debería ser una estafa y no lo es?

Yo puedo decir que llevo un poco más de 200 horas de vuelo como coach y una de las cosas que más me ha costado hacer es callar la voz de mi cabeza que quiere emitir un juicio, cuando escucho.

Las personas solemos escuchar para responder, no escuchar para que el otro entre en un estado de conciencia y aprenda u observe algo que no había visto y puede hacer para mejorar.

Siempre que nos cuentan un problema o una historia, tenemos otra historia que resuelve un problema, como si la vida fuera una receta de cocina que funciona igual para todos.

Si las cosas fueran así, pues todos podríamos comprar el mismo libro, estudiar la misma carrera y seríamos felices y “exitosos”. Simulando que la medida de éxito es igual para todo el mundo, cosa que no es así.

Al final el método mayeutico o como lo he denominado antes aristotélico, lo que hace es convertir un juicio en una pregunta que lleva a sí mismo a cuestionarse.

Este cuestionamiento se convierte en generación de conciencia, que dependiendo de la metodología de coaching se convierte en acciones.

Lo más bonito de lo que aprendí es que a esas acciones se le deben hacer un seguimiento, puesto que las personas que toman sesiones de coaching se encuentran en un punto A y quieren llegar a un punto B. Elementos que se logran con un seguimiento.

Todo esto está relacionado con un punto muy importante y es si la persona que está recibiendo el coaching realmente quiere recibirlo, porque nadie que no quiere ser ayudado, puede ser ayudado.

Porque parte de mi bloqueo vino, cuando empecé hacer coaching para empresas y me topaba con personas que tomaban las sesiones con actitud de “me obligaron, por eso lo hago” pero bueno eso es tema para otra publicación.

Al final de cuentas en cualquier caso puede llegar a servir si la persona lo busca y realmente está buscando un cambio en sí mismo, no por que me obligaron o me invitaron, esperando “a ver qué”.

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